La paz y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

 

Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Paz, Jeanne Kavira, de 46 años, recoge los frutos de la paz en su pequeño sembradío en la República Democrática del Congo: una abundante cosecha de maíz.


Kavira, viuda y madre de siete hijos, ha sido forzada repetidamente a evacuar su pueblo en la villa de Isale-Bulambo, ubicada en l aparte oriental de la provincia de Kivu Norte, para escapar de los combates entre el Ejército, los rebeldes y grupos armados. Su familia ha perdido todos sus bienes, sus cultivos y también sus animales de la granja.


Sin embargo, este año Kawira tiene nuevas esperanzas. Con el apoyo del Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio (F-ODM), tanto ella como otras 2.500 familias están pudiendo sembrar parcelas donadas con semillas de calidad, nuevas herramientas, fertilizantes y también han aprendido las técnicas de rotación de cultivos y el deshierbe para mejorar el rendimiento de la tierra.


La reconstrucción de los canales de riego y el acceso a nuevos mercados en los pueblos cercanos también están ayudando a estos campesinos a aumentar sus ingresos y reconstruir sus vidas después de más de una década de devastadora guerra.


En éste y en otros 18 países con propensión a los conflictos armados en todo el mundo, el F-ODM está trabajando para ayudar a construir la paz y consolidar las condiciones fundamentales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


"El conflicto violento es uno de los mayores obstáculos para el desarrollo humano pues niega a millones de personas su derecho a vivir una vida saludable, a enviar a sus hijos a la escuela y tener las mismas oportunidades de alcanzar mejores niveles de vida por sí mismos", afirmó la directora del Fondo ODM Sophie de Caen.


Los conflictos no sólo crean sufrimiento inmediato y depravación, también perpetúan la situación de pobreza, la desigualdad y el estancamiento económico, afectando en primera instancia a la niñez. Por ejemplo, según el informe de monitoreo de la UNESCO 2011, los menores en zonas de conflicto tienen el doble de posibilidades de morir antes de cumplir cinco años, y 28 millones de niños en todo el mundo son privados de la educación debido a los conflictos armados en los países en los que viven.


Los programas de prevención de conflicto y construcción de la paz que financia el F-ODM parten de la premisa básica de que la violencia muchas veces es un síntoma de la inequidad y exclusión social enraizada en muchas zonas de mundo. Su objetivo es mejorar las vida de los más desfavorecidos y marginados y darles voz en la toma de decisiones que les afectan, con especial atención al empoderamiento de la mujer y la promoción del diálogo.


“Sólo haciendo frente a las profundas inequidades que dividen a los pueblos se pueden hacer progresos verdaderos para alcanzar los Objetivos del Milenio de reducir la pobreza y mejorar la salud, la educación y el bienestar de los ciudadanos más pobres del planeta”, añadió De Caen.


En Líbano, el F-ODM trabaja para prevenir un nuevo brote de violencia entre las comunidades palestinas y sus anfitriones libaneses reforzando a las autoridades locales y los comités populares que gobierno de facto en los campos de refugiados palestinos, que están siendo entrenados para ser más inclusivos y administrar mejor los campamentos .


En Macedonia, los colegios están separando a los estudiantes por etnias, lo cual contribuye a reforzar viejos estereotipos y prejuicios y a perpetuar la discordia. El F-ODM apoya los centros de juventud, actividades extracurriculares y programas piloto en las escuelas para ayudar a los chicos y chicas a vivir en una sociedad multicultural.


La violencia urbana en los barrios más pobres de Brasil se cobra cada año la vida de miles de jóvenes. El F-ODM apoya el programa “Seguridad y Ciudadanía” recurriendo al deporte, el arte y la cultura como herramientas creativas para canalizar las energías de los jóvenes y mantenerlos alejados de la violencia y contribuyendo relaciones positivas entre los adolescentes.


El programa financiado por el F-ODM en Guatemala apoya al Gobierno en el desarrollo de políticas públicas para combatir la violencia juvenil, contra las mujeres y la niñez, así como el programa piloto "Ciudadades Seguras" en tres municipios y un sistema de alerta temprana, entre otras iniciativas, para fortalecer el Estado de Derecho, mejorar la seguridad y reducir la conflictividad en el país.


En República Democrática del Congo, el programa del F-ODM ayuda a unos 70.000 retornados y a víctimas de violencia sexual a reintegrarse en sus comunidades y manejar de forma sostenible los recursos naturales que están en el corazón del conflicto, mejorando sus habilidades para producir sus propios alimentos.


Con el respaldo de su cosecha de maiz a lasespaldas, Jeanne Kavira de Kivu del Norte se emocionó al descubrir que sus campos están dando un 40% más de rendimiento comparado con la producción de antes de implementar sus nuevos conocimientos agrícolas. Con el aumento de sus ingresos, comenta que no sólo será capaz de alimentar a su familia y cubrir los gastos de su hogar, también podrá pagar un servicio médico y se asegurarse de que sus hijos tengan lo necesario para ir a la escuela.

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